Lucy Quaglia

El cielo estaba borracho

El cielo estaba borracho,

se lo tapaban las nubes.

las zapatillas de trapo

de flores multicolores

jugaban entre las piedras

que decoraban las casas

de alguna ciudad antigua.

El suelo de pasto verde

se amontonaba hasta el prado

sin ver los bordes dormidos

de lagos grandes y azules

con plumas sueltas al viento

entre los patos volando.

El cielo estaba rojizo

de nubes, sol y veleros,

de aviones que se esfumaban

en neblinas de recuerdos

que pasaban por mi vida

durmiéndose sin consuelo.

El sol estaba en el cielo

y mi avión se lo corría

mientras le ahcía cosquillas 

con burbujas jabonosas

de algún jabón con oliva.

La luna estaba escondida

y no llegaba a alcanzarlo

mientras me acuerdo de vos

aunque me olvide de algo.

El cielo estaba borracho

de tanto avión en el aire,

riéndose a carcajadas

si mandaba sacudidas

que movían las valijas

sobre asientos agrupados

de pasajeros en viaje.

 



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