Manuel Meneses Jimenez

ASPECTOS CONCRETOS DE LOS BURRÓCRATAS.

 

 

Sí, mejor dicho, no. No me he equivocado a la hora de escribir, insisto: quiero decir burrócratas.

Leo en un artículo de Manuel Vicent en su columna "Desde el Puente" en El País con fecha dos de Marzo del 2019 que éste habla sobre el hecho de que hubo un tiempo en España en que lo único honesto era montar a caballo y creer en Dios, claro que no dijo, no escribió, a qué clase de gente se refería con esta reseña aunque hoy sea fácil adivinarlo. Se refería, digo y creo yo convencido de ello, que hablaba de aquella España de cabareteras, de mujeres fáciles y públicas a la fuerza y por la necesidad, de éstas por sobrevivir; de la España que D. Benito Pérez Galdós definió hasta el fin de sus días como la "España de curas, tricornios y panderetas", también la España de Valle de Inclán, dramaturgo español nada sospechoso de independentista ni catalán ni vasco como hoy se gusta decir de éstos que critican al nacionalcatolicismo burdo, que dijo cuando le preguntaron ¿qué era España? y contestó, convencido de ello, que "España era una aberración de la Historia de Europa". Se refería Manuel Vicent, también, al aristócrata Luis Escobar al cual mencionaba como un lechuguino que iba en coche presumiendo de ello por la Gran Vía de Madrid de la època del rey ¿bastardo? Alfonso XIII, tatarabuelo del actual rey de España hoy. Resulta que queriendo saber del pensamiento de este individuo, de este marqués de la época alfonsina encuentro que en su pensamiento está el hecho de que, para él, Aristocracia es una palabra que ellos, los burrócratas no solían nunca pronunciar dado que esto era un término que usaban otros, los otros, los diferentes en la escala de la sociedad, ellos, los burrócratas, se definían y se decían "sociedad" y que eran los amigos de toda la vida, la familia y ciertos conocidos cercanos. Esto, estas palabras y estos términos tan solidarios para con la sociedad de su tiempo, lo decía un individuo que presumía públicamente de que su padre fuera el Marqués de Valdeiglesia y además propietario del periódico monárquico La Época; también decía de su padre cubría crónicas reales, bailes de verano de la alta sociedad de la época, hablaba de la sociedad alta en sus estancias en San Sebastián ( justo desde donde les escribo) y de Biarritz, población ésta situada al otro lado de la frontera con Francia y que hoy, política e históricamente se denomina Iparralde ( Euskadi Norte) pero que en aquella época estos cultos tan ignorantes e ignorantadores no tenían ni idea de qué era esta realidad. Les escribo de una sociedad de principio del 1900, del siglo XX.

Hoy, ya avanzado el siglo XXI, la situación y en cierto modo apenas ha cambiado mucho en España, siguen dominando a la sociedad la misma casta y burrocracia que aquellos tiempos por mucho que algunos, bastantes aún, quieran decir e imponer lo contrario. Hoy solo basta leer a la mayoría de la prensa española, dirigida y controlada por los hijos e hijastros de aquel poder político nauseabundo, oír ciertas emisoras de radio, escuchar a la mayoría de los tertulianos en círculos televisivos, muertos de hambre que se alimentan de la podredumbre que representan y a la que se deben para comer caliente, para corroborar qué sociedad quieren por orden de quienes les pagan. Si digo, pienso y hablo así es porque cada vez más somos los que sabemos qué nos imponen, cómo nos tratan, cómo nos llaman ¡¡¡ Estúpidos !!!. No lo digo yo, ni unos cuantos más, sino quienes tenemos por buena costumbre leer diferente huyendo de la mierda que nos imponen, es así que sabemos de la lectura  de un libro donde se reúnen todas o la mayoría de las cartas de la escritora y figura sobresaliente de la época y los sucesos del siglo XX, Margarita Xirgu, republicana. Leyendo de estas cartas, de su pensamiento y de entre las líneas de ese libro se entiende, aún hoy año 2019 del siglo XXI, cuánto esfuerzo hace el conjunto de esta clase política corrupta, los intelectuales de este sistema adulador y proscrito, artistas, poetas, escritores, periodistas, simples supuestos escribientes de las redes sociales e incluso Decanos de Universidades y que dicho sea de paso también son nidos de corrupción al servicio del Poder absoluto que padecemos. Sabiendo y teniendo conciencia de este y estos hechos se entiende muy bien, más que aceptablemente, cuantos esfuerzos aún hoy hace esta sociedad aristócrata, burrócrota y política para educar al pueblerío en ideas que al final son inútiles para una mayoría, la sociedad, pero muy útil para ellos éstos los burrócratas actuales y de siempre.

Manuel Menéses.

Hondarribia, Gipuzkoa.

1/08/2019.



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