andrea barbaranelli

Memoria en devenir

 

Me acerco a tus espejos de callados paisajes.

La noche de los ojos suma olvidos, desierta,

suma ríos y mares y unas márgenes yertas

que a ras de la corriente desgasta el oleaje.

 

No te amaga tormentas un cielo desolado

que se encumbra en su vuelo, si una voz ya te arrima

al tapiz – risa y sueño – matizado de cimas

en que ya luce en lustre su porvenir el prado.

 

El barroco tesoro antaño luz oscura

y canto entre las manos que acarician la pura

frente donde colindan la muerte y la ironía

 

es ahora tu árbol de palabras que labran

de luz fechas secretas, sin sombras de agonías,

para que en tu silencio sepultadas se abran.



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