Joseponce1978

Ella

Para ella no existen

las preocupaciones mundanas.

Instalada en la inopia

de inflaciones y primas de riesgo,

tiene la facultad de sacarle

a cada caída una enseñanza

y hacer de cada apagón una velada.

Ella no necesita acogerse a fe,

pues su aura ya es divina per se.

Si acaso, lo único que le inquieta

es salir airosa de la travesura

y cuando es sorprendida in fraganti,

su sonrisa delatora es capaz

de desarmar las regañinas.

Nunca la verás administrando nada:

va repartiendo cabriolas y piruetas

entre las horas hasta caer rendida

en una ingenua cuna.

Ella es un torbellino rutilante.

Frescura hasta la saciedad,

los vórtices que desata al bailar

son recogidos por la improvisada

coreografía de universos paralelos.

En continuo estado de erupción,

se dislocan sus mejillas

cuando al sorprenderla asalto

el hipocentro de las cosquillas,

Y ríe...y río...y reímos...

y ya de paso seguimos riendo

hasta que los abdominales

se nos hunden en las costillas.

Al interrumpirse la risa, ella sueña

con la inocencia de los peces

y yo me desgrano, célula a célula,

en cada verso que le escribo.



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