Julio Noel

Dechado de beldad, gracia divina

Dechado de beldad, gracia divina,

de esos tus pómulos el arrebol,

encendido por los rayos del sol,

cuando estás a mi lado me fascina.

 

El remarcado carmín de tu albina

faz mis tristes ojos, como ababol

fundido en la cavidad de un crisol,

ciega, ¡oh diosa venus mesalina!

 

Dale tu amor a tu eterno cautivo,

no le hagas sufrir más, ¡oh, implacable

vengadora! O haz que, fugitivo,

 

de ti jamás se acuerde, adorable

seductora. Permite que tu manso

pueda vivir en su dulce remanso.

 

Canciones de amor.



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