Alexander Perdomo

Serendipia

Recuerdo la noche clara

en aquella Plaza de Levante,

posé mis ojos a la distancia

y una silueta angelical

apareció de la nada.

Ellos le seguían hipnóticos

Como compás silente

le seguían como gendarmes

celadores de la noche.

¿Donde estabas?

Pregunta obligada

hecha mil veces en mi mente

No sé quien eres,

No sé tu nombre,

pero aun así te sigo

como ente cautivo.

Contemplo una delicada sonrisa

Mostrando tus dientes perfectos,

Musa de mis sueños

conquistadora de mi vida.

Y de desde aquel mágico instante

que te encontré por vez primera,

soy todo tuyo, tuyo soy

aunque no seas mía.

 

 

 

 

 



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