andrea barbaranelli

animula vagula blandula

 

¿Puede atraerme la promesa

de vivir eternamente?

Si tuviera en mis adentros

un alma, grande o pequeña,

no importa si tierna o dura,

¿cómo aguantaría la idea

que se pueda maltratar

por más de un tiempo muy estricto?

 

Las penas más despiadadas

tienen un fin en el tiempo

y toda tortura termina

con la muerte del torturado.

Aborrezco los turíbulos

y las misas de difuntos.

Dejadla en paz, a mi alma,

dejad que se muera para siempre.

 

Bastante trabajo tuvimos

mi alma y yo compartiendo

los años que nos tocaron:

¿cómo voy a pensar en milenios?

No quiero una esclavitud

que dure más allá de la vida

echando a perder todo esfuerzo

para ganar mi libertad.

 

Sería de veras horrible

imaginar la vida como

una cárcel de donde no puedas

evadir ni siquiera matándote.

Una pesadilla de la que

no puedas despertar ni salir,

que te tiene amarrado a un remo

eterno como un eterno forzado.

 

Si debería vivir para siempre

con mi alma, sin poderla dejar,

quisiera que por lo menos

no nos quedemos iguales.

Lo mejor sería cambiar

al menos cada tantos años

renaciendo cada vez

como seres diferentes.

 

Me gustaría volver a vivir

como un pájaro en el bosque,

o un pez en el fondo del mar,

o un caballo en la llanura,

o también un bicho doméstico:

un gato, un perro una cabra,

para ver la vida desde

otros puntos de vista distintos.

 

Mirar con los ojos múltiples

de una mariposa o una mosca,

como un perro rastrear

los infinitos olores del mundo.

No le tengo miedo a que

me maten como un ternero,

me degollen como un cordero:

quiero conocer su dolor.

 

Vivir el dolor más profundo

de una vida desesperada,

la angustia del desterrado,

del huérfano desamparado.

Cambiar de raza y de sexo

o cambiarme en una planta,

en un fugaz hilo de hierba

o en un árbol milenario.

 

En la infinidad de los mundos

en la infinidad de los tiempos

hay ciertamente lugar

para reencarnaciones infinitas.

No quisiera ser el mismo

para toda la eternidad,

siempre agarrado a mi yo

como un avaro a su dinero.

 

A mi alma la voy a arrumbar

colgándola dentro del ropero

junto con mis trajes dejados

y con mis zapatos viejos.

 

Comentarios1

  • Toqui

    Ensayos de vida y muerte mi amigo.
    Un afectuoso abrazo



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