Ludvaldo

LAS HETAIRAS (soneto)

Dos jóvenes hetairas en satenes

finísimos envueltas a la orgía

me incitan con su alegre picardía

y sus excitantísimos vaivenes.   

 

Me dice la morena: "guapo, ¿vienes

conmigo a disfrutar y con Lucía?";

respondo con gentil galantería

al tiempo que les quito los sostenes:  

 

"Será un placer grandísimo, señoras,

que ustedes me compartan varias horas

sin pausa dedicadas al fornicio".  

 

Vacío mi abultada billetera

y exclama al ver el fajo zalamera

la rubia: "¡ya verás qué buen servicio!"  

 

Osvaldo de Luis



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