Mis labios dijeron adiós con la voz quebrada, casi sin aliento.
El cielo nublado, a punto de llover acompañaba con lo malo que pareciera ser nuestro día.
Tu perfume siempre intacto, dulce y fuerte se metía en mi ropa y pertenecía allí.
Déjame sentirte y abrazarte una vez más, o por mil horas más.
Mañana ya no será como ayer, acércate por última vez y háblame que grabare tu voz para guardarla en mi corazón.
Después si quieres vete, que me pondré fuerte para verte partir.

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Comentarios1
Me gusto Nerin, bienvenida. Un abrazo
Muchas gracias!
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