Raiza N. Jiménez

En Ruegos.-

!A Dios lo que es de Dios!

Pedirle a Dios que nos socorra;

ya es una redundancia procaz;

rogar que nuestro velo descorra

sería, ante todos, menos suspicaz.

Yo no  puedo dar a Dios mi pena 

Y en esto, la razón me condena.

 

 



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