Antonio Encinas Carranza

Soledad

La soledad es la soberana

Del reino que está lleno

De la más absurda oscuridad. 

Donde el abandono es eterno.

 

Es el lugar donde la luz se anuncia

Y se esconde en la lejanía

Del silencio y de la triste melancolía

Que te persigue de noche y de día.


Tras una persistente pendencia

Entre el silencio y la nostalgia.

Las añoranzas cargadas e penuria

Van camino a la dicotomía.

 

Donde mueren los discursos mudos

Y los inconsecuentes recuerdos,

Que no pueden convivir en la vastedad

De la insufrible oscuridad.       

 

Es el reino donde triunfa

Y enmudece la mente.

Donde los sueños, las ilusiones

 Y las fantasías son destruidas

Sin compasión ni misericordia.

 

El silencio es el rey

De quién todos se burlan de su ley.

Es el que siempre calla.

Ante los gritos inmorales 

Y las vociferaciones incongruentes

Que vocifera denuestos mudos

 De las vilezas despreciables

De la ruindad perversa y canalla.  


Es la soledad la que manda 

Exige y ordena.

La que tiene un discurso

Que es un monólogo

Monótono y aburrido.

 

Los enemigos de la soledad

Se reúnen y juntos combaten el abandono

Imponiendo la bondad ante la maldad  

Enfrentado a la lealtad con la falsedad.


La soledad desesperada 

Irritada y enfadada

Trata de claudicar.

Buscando que los vientos

Recojan el eco de sus denuestos.


Ella es un pozo lleno de miedos.

Que acosa y te embarga la desolación.

Donde el desamparo te produce dolor.

Es el encierro de la mente en un desierto.

Y el destierro es la tristeza del abandono.

 

Autor: Antonio Encinas Carranza


De: Lima, Perú

  1. D. R.


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