Gladys María Henao Cortez.

COMPARTIR ES MEJOR

Hace tiempo existieron unos lobos que quedaron sin madre, con tan sol tres meses de edad. Uno de ellos se llamaba Jochi y la otra Locha.

Ellos siempre estaban juntos en el bosque buscando comida para mantener sus estómagos llenos y cuando no lograban cazar algùn animal se ponían a jugar por todo el bosque para engañar a sus barrigas.

Al poco tiempo Jochi encontrò seis huevos de tortuga, en ese momento paso el doble de tres hormigas de campo y un poco menos de la mitad de ellas le preguntaron:

-Oye lobo, ¿Esos huevos son tuyos? ¿Por què te los estas comiendo tù solo?

A esto Jochi respondió ni corto ni perezoso:

-Primero que todo si son mìos, ademàs tengo mucha hambre y... Locha puede aguantar un poco más - dijo atragantandose con los huevos.

Después de eso escuchò unos gritos:

¿Jochi donde estas? ¡ Jochiiii! -gritaba Locha en busca de su hermano-.

-Aquì estoy Locha, deja de gritar... ¿Para que me buscas? -comento Jochi muy relajado-

-Hermano, cazè unas presas ricas y me gustarìa compartirlas contigo; es probable que mañana no hallemos nada. Asì que comamos antes que lleguen varios carnívoros a comerselas, le decìa muy contenta mientras iba  hacia las presas-.

-Que linda eres  -dijo Jochi alegre; das todo sin esperar nada a cambio y yo ( gesto triste) me porto muy egoísta... Sabes Locha, tù generosidad va a cambiar mi aptitud -expreso lobo muy decepcionado de su comportamiento-

-No sé de que me hablas, Jochi...pero sè que vamos a ser grandes lobos-.



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