Ricardo Domínguez

Un soldado

Un soldado

 

Se me cruzó un soldado,

lo vi con gran altanería.

La muerte le pisaba los talones

y el diablo las agonías.

 

El violín dibujaba notas fúnebres en su alma,

¡qué triste que nunca se despidió de su dama!

 

Ahí en el cielo, está la última luna que él vería,

pues yo se la gané gritando: -¡lotería!

Comentarios1

  • Mariesther Munoz

    Saludos cordiales, es un placer leerte. Tu cuento me hace recordar las vueltas de la vida. Nunca subestimes a nadie, se humilde y valora lo que tienes, en especial a tus seres queridos, pues no sabes cuándo será a última vez que puedas compartir con ellos. Además, la vanidad y la altanería sólo llevan al final de la alegría.



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