Jordan Sanchez

Recorridos

Que mi mano vista la tuya.
Cándida articulación que se extiende,
que pretende, que se tiende.
Tejiendo con una caricia lo indecible.
El dibujo al aire de tu mano encendiendo el vacío.
Que péndula sobre cada sismo de silencios,
rompiendo; fibras, de todo por todo.
Sensación que penetra el sueño.

Va mi voz a tu amanecer,
cayendo en una espiral,
crepitando un humo extraño, claro.
Un ardor en el hambre de ambos.
La resolución con los cuerpos sintonizados,
sincrónicos etéreos, sin rozar  ni el aire.
Danzando en la fluctuación de parpados gravitando.
Emparejados al vaivén de: Dime tú qué.

Cada raíz crece,
infranqueable: reina.
Hojas  presencia tuya.
Las arboledas de tus brazos,
sobre los míos,
tan sobre los míos que se vuelven techo.
Horizontes de elefantes que se hinchan.
Cielos que cielan mi mirada teñida de la tuya.
Nubesivesubevive.
Anclado en la fragilidad de tu labio.
Resido en tu comisura.
Me guardo: Descanso.

Rota cada molécula.
Hasta marear  la muerte,
infinita causa, causal-vibrar.
Rodéame el corazón
en un abrazo que no se marchite,
ni con el romper de un cuerpo,
ni con el invierno de una tristeza:
Circúndame mundo.



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