andrea barbaranelli

Díptico

I.

 

Los clavos que me hirieron ya son polvo.

El ilusorio rostro se ha borrado

de mis sueños. Estoy del otro lado

del sueño. Desperté del largo morbo

de la memoria. Dios es este puro

presente en que se obceca ya sin ansia

la poblada experiencia de la infancia.

La memoria es la sombra de un futuro

que plasmaron aquellas duras manos

ahora pobre tierra sin sonido.

Ya no soy yo. Me miro en un lejano

espejo sin reflejo. Dios ha sido

mi rostro ya perdido, rostro vano

de mi verdugo. Dios es este olvido.

 

 

II.

 

El hombre que han clavado en la madera

se fue reconociendo en los espejos

desvaídos del tiempo. Él, que ya fuera

el azar de una cara, es mi reflejo.

Está aquí. Me acorrala. Está a mi vera.

Es el insomne rostro que destejo

de la urdimbre del sueño, es mis ya viejos

ojos que se desvelan en la espera.

¿Cómo fui hallado en este laberinto

irrisorio de noches y de días

por quién yo no buscaba? Soy el extinto

recuerdo de una muerte y soy la vía

de la vida. Estoy dentro de la historia

que no se borra. Dios es la memoria.

 

Comentarios4

  • Texi

    Un abrazo...

  • RIMUZ

    El segundo supera al primero


    ~~~~~

    • andrea barbaranelli

      Es probable, amigo. Pero yo los escribí como si fuera un solo texto. Gracias por tu comentario.

    • Pablo De Jesús

      Reflexión y poesía, la combinación que toca el alma. Felicitaciones

    • alicia perez hernandez

      Soy el extinto
      recuerdo de una muerte y soy la vía
      de la vida. Estoy dentro de la historia
      que no se borra. Dios es la memoria.
      ...........................................
      ES MUY HERMOSO TU ESCRITO.
      SALUDOS, POETA



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