Elias Castellano

MI ALONDRA

 

Y levantaste el vuelo una mañana
cuando la tenue aurora despertaba.
Sentí llamar su luz en mi ventana
al tiempo que tu canto se alejaba.

Tu estancia se quedó triste y vacía.
Su puerta con mi sello he precintado.
Y esta alma, que de plata lució un día,
es jaula, en un desván abandonado.

Alondra que en mi vida fuiste trinos
y plumas, que mi sueño acariciaron.
Estrella, que alumbraste mis caminos
equívocos, y que al recto me guiaron.

Yo, añoro tu presencia en mi destino.
y miro las estrellas de tu cielo
esperando, que un don, justo y divino,
me permita una vez alzar el vuelo.

Hoy, duermo sobre el verde y fresco prado
que otros días conmigo paseaste,
mientras canto tu trino más preciado
de notas que en mi pecho dibujaste.

El arroyo, sonríe dulcemente
y me canta que pronto nos veremos.
Y yo, sueño mirando a su corriente,
ese amor que en eterno gozaremos.



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