David Pech

Extrañeza de un poema perdido

Sombra que aclama luz 
Y la luz huye de la sombra
Camina alma perdida
No agobies tus pesares; no temas a los males.
No desistas a volar sobre mis pupilas
Borrascas de hombres no valorados...
Historias plasmadas en la sien del trovador.
La noche fue un manto invisible
Y las constelaciones fueron espinas,
Falta de hojas; falta de gotas.
Sombra que aclama piedad
En su sitio inmaculado
Lleva el sufrimiento en el rostro
Y la sangre le quema.
Anda pies ensangretados
Llena tus heridas de arena
Limpia con la pureza de tu sangre
Lo maldito del hombre...
Difuntos demonios salen a pasear
Devorando almas; desatando caos no más.
Grandes montañas a la orilla del abismo;
Dragón Escarlata; hombre blasfemo...
No repitas un número antiguo,
Mejor escribe tus hazañas en pergaminos delgados.
Aprender a deshojar una rosa...
Aprender a escribir mentiras, no seas egoísta
Y deja que la muchedumbre cierre ciclos
Abriendo paso al pecado.
Estatuas de sal, hombres ahorcados
Hombres que niegan, hombres que mueren...
Que el maligno grite nuevamente.

Comentarios1

  • Ana Maria Germanas

    Tal vez una oda al averno ?
    Interesante poema.-
    Un saludo afectuoso.-

    • David Pech

      Efectivamente... una oda a lo grotesco del averno. Saludos cordiales



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