Profeanaluisa

MARÍA DE LA LUZ

Tu ausencia larga, profunda, silenciosa,
ha sido incapaz de disminuir tu presencia, 
con tantos amaneceres y demasiados atardeceres
el dolor de buscar tu mirada en otros ojos,
de inventar tu voz en los de tu descendencia,
de cerrar mis ojos buscando aquel aroma tuyo, 
ese dolor, querida señora Luz, no pasa,
no, no pasa...

Me faltan tus manos de pequeños dedos,

que creaban el abrigo de mis hijos,

me faltan tu ojos de profundo negro

que proyectaban el amor de tu mirada,

me faltan tus palabras las de aliento,

las de guía, las de enojo, las de cariño, 

me quedé tan sola, tan huérfana…

me faltas tanto!



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