Maygemay Gonzalez

Mis lagos sureños

 

Liquidámbares de estrellas,

 

iluminan el paseo,

 

y en sus cabelleras rojas

 

la luna enciende mil besos,

 

al despedirse el menguante

 

del garzo y líquido espejo,

 

mientras boga mi piragua

 

sobre el picacho de un cerro

 

y otra canoa gemela

 

me repite desde el cielo…

 

Una ligera nevada

 

borda motas sobre el velo

 

de las copas del otoño

 

que han hechizado al invierno.

 

Ay, tristes enamoradas,

 

que ofrendarán en el suelo

 

verdores primaverales

 

y florescencias que fueron

 

dorado oropel de estío

 

y ahora plumaje de fuego.

 

El tiempo se ha detenido

 

sobre el sereno azulejo

 

que ha retenido en sus aguas

 

el esplendor de un ensueño,

 

liquidámbares de luna

 

en un llameante cortejo,

 

seguís sus blancos anillos

 

evanescentes y etéreos.

 

De estrellas pintáis los bosques

 

como un arbóreo universo,

 

tejiendo amable glorieta

 

en mi paisaje sureño.​

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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