Alfonso J Paredes

"MIS GRITOS AL HORIZONTE", 76 VERSOS OCTOSÍLABOS


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Tumbado sobre los pinchos
se han torcido en esas hierbas
rompo los muebles antiguos
y enarbolo inútil daga
clavada en el corazón
de cadáveres ambiguos.

Mis gritos al horizonte
se oyen en otros lugares
impulsos de mi garganta
cruzan más fácil el monte.

Pues ahora ven y escúchame
tú, tierra que me alimentas
bosque que con tu maleza
por esclavo me retienes
aquí permanezco atado
por amarte, por quererte,
luchar contra tu enemigo
con mi sangre, con mi frente
como una daga silente.

De tus entrañas nací
pariste desde tu vientre
desgraciado y desolado,
fue la excusa para hacerme
cantante de mi desgracia.


Espantapájaros, suerte
desdichada, aquí me tienes,
para volver a cantar,
si es que escucharme no quieres
por desgracia, soledad,
también por mi mala suerte.

Ayer desperté al albor
con hambre, con sed, sin agua,
ni pan, sin parar camino,
aunque llueva, porque truene
aunque sangren mis heridas.


Y las espadas blandieron
en dragones convertidos,
para matarse entre sí
y no volver a mi tierra.

Sin defensas ya te ves
sin cadenas, ni sin redes,
que no descansen tus fuerzas
echa fuera al que te hiriese
mientras que fuerzas te queden.


Usa las armas que puedas,
muerde, araña, con los palos,
con las piedras, con el pelo 
arranca con las entrañas
asuntos de hombres valientes.


Héroes son fuertes héroes
que defienden con su vida,
la vida de aquellos seres,
los que son amamantados,
por los que por ellos mueren,
defiéndelos con la fuerza
de tu corazón ardiente,
no tengas miedo a la muerte.

Mis gritos al horizonte
se oyen en otros lugares
impulsos de mi garganta
cruzan más fácil el monte.


El llanto que lo atraviesa
y grita por sus dolores,
son las penas de su sangre,
son los lloros de su suerte,
son las cuitas que almacenan
y el honor de defenderte.

Aquí vivo, aquí yo moro,
aquí me defiendo solo.
Aquí crecí en este monte
y aquí yo sigo esperando, 
hasta que la hora me llegue
muy lejos el horizonte
que de esa vida está lleno
y en las faldas de mi monte,
solo me espera la muerte.

 

SENDEROS
Alfonso J. Paredes
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