jbconejo

Tikal, Guatemala

Tikal de mis sueños recurrentes,

dejarás de ser ilusión

para convertirte

en cruda y hermosa realidad.

Encanto de adolescencia

impregnado de robustez,

en este espacio de entusiasmo.

Cuna de ancestros gloriosos,

subiré una a una

cada escalinata de tus Templos

y desde la cima,

divisaré el horizonte

de torres hacia el cielo,

que la osadía maya,

construyó desde abajo.

Oh maravilla del ingenio humano,

trazado de caminos celestiales

y templos de blanca piedra,

recubierta y gastada

por las estaciones del silencio.

¡Oh! ciudad de el Eco,

espíritu maya que perdura

en el tiempo de los tiempos,

pasando por equinoccios

y solsticios de miles de vidas,

que hoy roba parte de nuestra inocencia,

en su esplendor y gloria.

Tikal perdido y encontrado

en la memoria de los calendarios,

como hoy te encuentro

nuevamente bajo el silencio

de estas nubes

que te coronan de lluvia,

como has podido inmortalizarte

 a pesar del feroz ataque

de las inclemencias de los siglos.

Todavía tengo sabor a ti,

sabor a boca,

que discurre en mi íntimo silencio.

Estoy mortalmente atropellado,

por miles de años de historia acumulados,

en el emblemático templo del Gran Jaguar.

Anduve cada uno de tus espacios,

como un conquistador desquiciado,

ávido de ti, presumiendo poseerte.

En tus templos vi músculos,

fuerza y osadía,

deja que mi sudor

y una gota que cae

desde el cielo de mis ojos,

moje tú ceremonial suelo,

donde un día,

retumbo como un volcán herido

la ilusión del amor.

Juan Bacot.



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