Agustín Vega

Los amantes

Dos rostros concatenados
sin enfrentarse, son opuestos,
confrontando a su espejo
mientras la rosa yace a un lado;

una luz impacta sus sienes
se desbarata en mariposas
y se escurre en sus frentes
como larvas asquerosas.

La rosa marchita en mi mano,
la mano se quiebra en la letra
cuando las espinas se clavan en ella,

la mano muere temprano
sólo la tinta sobrevive a aquellas
mientras la voz se apaga temblando.



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