Vanessa Figueroa

Prt.2 )


solo adoro lo que no existe
vivo deseando aquel amor, por qué en esa tarde con el corazón expandiéndose para explotar y de la garganta un león queriendo salir tuve que actuar con un sutil desmayo y piadosamente te deje besar mis labios;
por qué en la noche una voz me llama, antes de leerte
Amaba la oscuridad, la luz, la lluvia, el día, más tu dijiste que todo acabará.
Ningún cariño a mi amor alegra
con tus cartas bajo el brazo voy corriendo la noche negra
Que mal me hiciste!
Ha muchos días que llevo enferma
Y es por la carta que tú escribiste
Y halle largas las noches en que recordaba mis penas, mi esperanza es una enferma por este incoherente soñar, y qué de el hoy prodigioso en que he de encontrarme en primer plano;
en que ya nada es ilusión y todo es verdad yo quedo en las tinieblas
Temo a mi propio fuego cuando profanas mi nombre sagrado y doloroso amor de perlas que te siega y no te deja, te acaricia suavemente y susurrándote al oído mi nombre, te haré arder en el infierno con los mil demonios, cualquier intento de llamar mi atención será en vano dictaminó obstaculizado nuestro amor que ya no podré llegar a tu reflejo,
Pongo las manos al fuego y dudo de lo evidente
No hay voluntad de persistir sobre este asunto
No quiero hablar
sobre posibles razones respecto
de mi comportamiento: te acaricié
como si estuviera repasando con el dorso de una mano el recuerdo de mi dolor me arranqué los ojos antes de llagar a la esquina para no verte muchas caras ocultas de ambición me siguieron;
por mi oleaje de lágrimas
se colaron las voces sin cruzar tu misterio...



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