Sebastian Yuerdeng

Ignota

Palabras perdidas en un seco llano,
bellas imaginarias, volubles sueños;
eres tú, azucena risueña y endeble,
que baila por la vida, tenue destello

 

Rodeas tu halo de beatos narcisos,
que esperan callados, no tires sus tallos
en la desnudez del lago, hecho de lirios
y veas desiertos tus ojos lozanos

 

Esperarás que besos suaves de seda
ensalcen tus labios con ánima ciega,
pero tú, mi pequeña que baila sola

 

En el otoño que tu recuerdo borra
verás que es indefectible tu alma bella
más que tu gallarda figura de ahora



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