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Santo y seña

Santo y seña

 

El tiempo es abrigo del sueño.

Por mucho que se alimente el incierto plan,
impreciso plan que lo suple en la mente
regresa a lomos del tiempo
a ser dueño de vida entera, en su punto de partida,
cada vez que se presta el tesoro a ser camino.

Los designios del canal
son a sus vértices tal cual fueron creados
el sueño vence adversidades y también
fortifica al esclavo asegurando su raíz
al hierro, en su amarre constante.

Demonio que se crece con cada palmo
de realidad impuesta.

Celador de libertad del alma,
hambriento del santo y seña
que se guarda en la estrella
para ser resuelto ante el espejo
que espera, impaciente también, junto a su
hambriento demonio y deshielo constante.

Seremos lugar de juego
que no se deba al congelado tiempo
ni al creado en la celda.

Sueños que beban
tiempo impreciso,
tanto como los ríos al mar
que beben océano, roca y camino
sin una sola verdad
más lógica que la propia inercia,
principio y destino.

Sin ser más que río.

El tesoro se guarda profundo
entre las costillas,
dos pasillos más adentro y justo ahí
,cuando ya comprende,
su cierre se brinda al santo y seña
tan perfecta, que no hay mente precisa.

Un espejo al cielo
la limpia mirada.

Tan pura como el tiempo muerto
que todo entiende de vida,
abre la caja y libra el sueño al camino
en el que nunca más se encadena.

Dejar de rotar
y estirarse hasta el mar, juntos
los ríos que comprenden el cauce vital
en su completa extensión, principio y destino.

Sin ser más que amor.

 



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