RICARDO ALVAREZ

RIBETES



 

 

 

 

 

Desquicia las ofrendas benévolas,

la lujuria es la acción de un acto imprevisto

donde la sangre traidora se revuelca,

en salvaje extremo cruel y dura la ciénaga.

 

Pero no repelas gesticulaciones que se disfrutan

sin anhelada mensura que este bozal no renuncia

el grito incauto que clama el júbilo complacido

con un alma dilatada que no reconoce la vergüenza.

 

Porque tras su ornato frágil viven fragantes esencias

y la belleza de su maduro fruto muerden tus labios.

Carne y corazón alían su candorosa presencia.

Un rosal destila néctar en tu sueño de pérgolas

 

cargadas que llevan a la comisura de tus orillas

ambos conocemos realces del cielo y ribetes

puros que sobreviven crudos inviernos

de plata fría en la gran pausa del río la sed hambrienta

sed de tus huesos indivisibles que nunca desaparece.

 

 

 

 

De LLUEVE EL VIENTO EN LOS TEJADOS-  A publicarse en julio 2019 - Ed. PALIBROS - N.YORK - EEUU



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