Diego Invierno

Bienvenidos Al Zulo

 

 

Recomiendo leer también mi otro poema "Texto Embarrado", que guarda bastante relación con este.

 

 

 

Se escuchan gruñidos en medio del desierto y, de repente, aparece entre las dunas una pequeña estructura improvisada, destartalada, cerrada a cal y canto. Un viajero que camina exhausto comienza a percibir esas voces rotas, y entre ellas, consigue detectar una en concreto que canta desesperadamente, recitando:


No sé ya las veces
que habremos cantao
a la tierra desierta
y al agua estancada;
Bebimos lodo,
roímos madera,
oímos las ratas.


Sin espacio, encerrados
para no temer;
Compartimos adentros
fuera de la piel.


Coge ese frasco de arena
donde guardo la condena;
Y las sobras de este hambre
serán lo que quede
hoy pa' condenarte.


(...)


Y un día paró
de llovernos la guerra
llamando a los timbres,
sola, abandonada;
Era una nueva
carta de mierda,
de promesas falsas.


Así que volvimos
a apretar los dientes
para que tuviera
su trozo de almohada;
Dormimos fuera,
cazamos la fiera,
engullimos su alma.


Y envolvimos sus huesos
con solo mi piel;
Nos vimos destrozados
por primera vez.


Hay que ver cómo calientan
los sudores de la bestia;
Ya no tengo tanto tiempo,
aparece, mira
cómo vuelven los vientos.


(...)


Me tuve que ir
sin decirle ni adiós
pa' que no sufriera,
pa' que no me odiara;
Fue tan difícil
cerrar la puerta
que nunca cerraba...


Busqué en el armario
de recuerdos rancios,
donde no tuviera
na' de que asustarme;
Me ha sorprendido
hoy darme cuenta,
nunca había parao de buscarte.


Así y todo, yo sé
que sigues por ahí;
Que te duelen las tripas
igual que hoy a mí.


Yo te dije que escondieras
tu persona bajo tierra;
Nosotros, los elegidos,
saldremos del zulo,
pero nunca vivos.


8/3/19

Comentarios2

  • Macuto Manzanares

    Buenísimo, saludos!

  • Diego Daniel Ulloa

    Magnífico!!! Es lo mejor que he leído hasta ahora en Poemas del Alma!

    • Diego Invierno

      Se agradecen un montón los comentarios, me alegro de que te haya gustado, saludos!



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