Manugongue

SONETO

Si un día me ves al borde del camino

hambriento, sollozando y sin abrigo,

no me des la limosna del mendigo

no ha de cambiar con ello mi destino.

 

Si sediento me ves, triste y cansino

como la seca espiga que dio el trigo,

no me des a beber como a un amigo

que luego se abandona al triste sino.

 

Tú eres el pan, el agua tu mirada,

alimentos supremos que no gozo.

Si nunca me has de amar pasa de largo

 

y haz caminar ligera tu pisada;

no te detengas ante mi sollozo,

que no te turbe mi dolor amargo.



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