FERNANDO NOVALBOS

EL OLVIDO


EL OLVIDO
"Existen dos maneras de ser engañados.
Una es creer lo que no es verdad,
la otra es negarse a aceptar lo que sí es verdad"
— Soren Kierkegaard
Las desgracias propias del ser solitario,
el suspiro suplicante del llanto ajeno,
y el momento sutil que arribamos de la mano
hacia algún destino indescriptible.
Placer el mío de haber sentido todo de ti,
sin más finalidad que la de amar sin fin,
sin irme por las ramas donde enfocamos
la virtud de poseer la savia verde de la raíz
que durante tanto tiempo acaparamos,
y ese recoveco del camino donde las dudas
alfombraban las huellas de las pisadas.
Y hoy el sujeto pluscuamperfecto del verbo,
cada nueva mañana y cada nuevo atardecer,
el día desconocido que se hizo viejo,
la última conversación del sábado,
las fotografías que me solicitaste del árbol
enramado, junto a tu madre, cariacontecida,
el derroche sexual de un instante preciso,
las horas del deseo donde naufragamos,
la impunidad de los actos impunes,
el respeto sin echarse de más
cuando la máxima fue echarnos de menos,
el desamor, el olvido y el amor apedreado.


Después de tener tus brazos enredados en mi cuerpo
De sentir tus labios mordiendo cada uno de mis deseos
Después de sentir tus ojos escudriñando mis miedos
De tener todos mis sentidos revolcados por tu entrega
Después de sentirte cubriendo cada uno de mis sueños
Apretándonos el alma con cada noche de un encuentro
Repitiendo una y otra vez a pesar de nuestro tiempo
Es muy difícil sacarte para que vueles a otro puerto


A veces, muchas , busco el olvido,
busco el ignorarte, el no verte,
volver y limpiar mi alma de sentimiento,
tengo que aceptar mi sino.
Busco mi destino en el olvido,
en la mirada hacia adelante,
en la sonrisa nerviosa del fracasado,
y en mi suerte siempre oscilante.



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