Kanade

Para Mí.

Esto es para vos. Sí, sí, leíste bien. Es para vos. Para que no vuelvas a tropezar con el mismo cascote. 

Duele. Cada lágrima duele. Y el corazón se estremece de pena. Congestión, nudo en la garganta. Ya pasaste por esto antes. Sí. Pero no aprendiste -y lo sabés- porque en el fondo no fuiste nunca capaz de extinguir el maldito sentimiento. 

Así que esto es para vos. Un recordatorio del dolor. Testimonio de toda esta mierda de pensamientos amargos y desdulzura gris, río infinito y salado que cada tanto finge evaporarse y sin embargo resurge de repente como fénix.

Esto es para vos. Para que no te olvides todo el dolor que te causa. Y no es suficiente la palabra.

Te revuelve el pecho, no te deja respirar.

Las cinco letras de tu nombre. Las cinco letras de dolor. Las cinco de error. 

Deberías haberte apegado al plan. No caer, no sentir demasiado...precio justo para vivir sin problemas. Pero nooo, tenías que confiarte. 

Si alguna vez se vuelve a cruzar, por favor, no te olvides de esto. Y no tomes a la ligera las palabras, porque de verdad es un dolor insoportable. Domingo 2:19 am, bah, lunes ya, en realidad, en unas horas arriba a trabajar con una sonrisa y el alma hinchada. No te podés dormir, porque lo extrañás. Aunque te haya hecho mierda. Y eso lo hace peor. 

Ojalá no hubieras caído. Ojalá te hubieras acordado mejor, ya te había hecho sufrir. Cuándo? Te acordás la primera carrera? Ilusa querías contarle, pero también te tenía noticias...la había conquistado y la besó. Obvio, cómo no te lo iba a decir... al fin y al cabo no eras nadie. Te pusiste triste, pero ya tenías que entrar a clase. Lloraste para adentro. Sonreíste a los chicos, que ajenos a tu dolor compraron tu humo alegre. Sobreviviste. 

Él sospechaba tu sentimiento. Te confundían sus palabras. Él sabía. Nunca dijo nada, hasta mucho después claro.

En ese entonces no podías estar alegre por él, aunque quisieras te lastimaba, asi que decidiste alejarte sin explicarle bien.

No quería. Terminaban volviendo a hablar.

Estaba cansado. Por qué? Fin de semana. Ella se había quedado... Te partió el alma. Qué más agregar. Trataste de alegrarte porque se le daban las cosas, y de poner distancia nuevamente para que no doliera tanto. Él no entendía por qué. O eso decía.

Pasó el tiempo. Te sentiste mejor. Pero querías verlo. Viajaste. La ida empañando los lentes. Estuviste cerca. Pero claro, no podía ir a verte, tenía un concierto con una amiga que sí le importaba. Está bien...

Te alejaste. Dolía. 

Quería hablar con vos tranquilo, el 14 de febrero. Fecha que para vos no significaba -ni lo hace- nada, pero en ese momento te dió alguna esperanza boba. Boba.

Necesitabas alejarte. Te hacía mal.

Masticaste el orgullo y blanqueaste el motivo por el que necesitabas tomar distancia... "no es necesario ni espero que digas nada pero yo te...". Te estaba destruyendo. Cómo podía ser algo así? No tenía sentido para vos que siempre habías evitado apegarte a las personas. Por qué tenía que ser así? Un sentimiento sin lógica, y que no quería.

Pasaron los días, doliendo cada uno lo suyo. Esperando estar a solas para poder hundir la cara en la esquina del sommier. Te moriste un poquito. Ningún poquito.

Ya no hablaron. A veces te mandaba emails para preguntarte cómo estabas y alguna que otra cosa. Ay, Dios, sabías que te hacía mal, pero cómo esperabas que te escribiera. Cómo se podía extrañar tanto a alguien. 

Volvieron a hablar un poco. Hasta que tuvo que clavarte cuatro cuchillos nuevos pero oxidados "Ya se te pasó?". Cómo podían cuatro palabras doler tanto. Tanto!

No. No se me había pasado. Desgraciadamente.

Ahora ya no era solo dolor sino también humillación. Te alejaste. Aunque alejarse dolía. Siempre dolía. 

Pasó tiempo. Bastante. Conociste a alguien que te quería curar. De alguna manera, se hicieron compañía y se endulzaron la amargura.

Te hacía sentir bien. Tan dulce. Tan caliente. Tan chileno. Se sentía mejor.

Hasta que reapareció. Y te habló. "Yo pienso mucho en ti...", "te extraño...", "no te puedo olvidar..", "ojalá fueras todo ...". Lo literal de mi memoria con esas palabras suyas no ayudaba -ni lo hace- a sobrevivir.

"Ojalá fueras todo?"  Qué significaba eso? Te confundía. Y no era la primera vez. Se lo dijiste. Qué te respondió? Que eran malas interpretaciones tuyas, y que lo podía jurar... "Pero si solo te busco por amistad". Mentiroso. O peor, cagón.

Qué le viste? Por qué seguís sintiendo así?

Probar volver a hablar como antes... ok. Lo extrañabas. Aflojaste. 

Hablando un día de un lugar en Chile, comentaste algo de esa nueva persona en tu vida. Se enojó con vos. Que él siempre había sentido algo. Que siempre se había frenado con vos.

Qué?

Y así fue. Fue así como te equivocaste y le creíste. Te quería -o eso pensaste-. Lo que había costado enterrarse brotó de nuevo como si nada, como si todo.

Dejaste ir a alguien que te hacía sentir bien. Y te dejaste arrastrar en la ilusión triste.

Hubo días buenos, cariño que parecía sincero. Pero cómo estar segura? Costaba confiar. Ya habías sufrido tanto... no lo entendía, le molestaba.

Te quiso. Ponele.

Te quiso. Un tiempo.

Pero después te rompió en sin cuenta pedazos. 

Y así estás ahora. Sufriendo. Por algo que siempre te pareció patético e incomprensible. Con la ansiedad de no sentir más esto.

Inundados los ojos que ya no van a verlo. Y hasta los oídos, de saber que ya no vas a escucharlo. 

Suspirás. Es tan relativo el tiempo. Ya pasó bastante. Pasó bastante?

Cuánto tiempo vas a seguir doliendo? 

No te olvides cómo duele, para ser inmune si alguna vez vuelve a vos.

Por favor, no te olvides.

 

Tu Dolor.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios1

  • LUCERO DEL ALBA

    ¿Cómo lo sabes? es una encrucijada.



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