El suspiro flota hacia donde el aliento del amante lo llama,
y penetra lento el pulmón que lo reclama,
así como los ojos miran poseídos
solamente a la mirada amada,
la lengua vive en la piel donde se quema,
donde se quemó, donde se quemará,
y el corazón palpita cuando se acuesta en ese pecho
sintiéndose eterno.
El amor no tiene dueño,
aunque siempre regresa donde obtuvo alimento.

Offline)
Comentarios1
Bien !!!
Felicitaciones querida Laura.
Es así, tal cual lo describiste. Ni mas ni menos.
Va y viene... viene y va !
Nada es eterno ni duradero aunque muchas veces lo quisiéramos.
Gracias.
Cariños.
Así es mi querido.
Cariños para ti!!
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.