Julio Noel

Cuando el oro de la tarde ya muere

Cuando el oro de la tarde ya muere

y por el valle se expande un tul malva,

todos mis recuerdos se arremolinan

en el rincón más oscuro de mi alma.

Un silencio hablador en la tarde

trae a mi memoria viejas palabras,

palabras que otrora fueron dulces

y ahora son tan amargas.

En el ocaso en que muere la tarde,

mil sombras se derraman alargadas

desde las cumbres al fondo del valle,

y de tanto cantar ya extenuadas

las aves van declinando sus ayes

hasta el tornar de la dulce alborada.

En el negro silencio sólo se oye

la voz de la suave aura

que por las níveas sombras se desliza

y en mudo fragor a mi lado pasa.

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.