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Los Heraldos Negros de Senegal



Senegal es un perro de tiro de trineo de cuatro años. Se encuentra en la playa viendo el mar por primera,-y última vez en su vida- Cada uno de sus ojos es de un color. Uno de ellos es  azul intenso y claro, mucho más claro que el mar y el cielo con el que mira el mar y olfatea el aire extrañado. La espuma que llega a sus patas es del mismo color que su pelo: -blanco. Su dueño está junto  a él, cuando llegan unas olas crecidas a  donde se encuentra  y lo moja un poco- Entonces Ángel, su dueño,  lo agarra de las axilas de las patas delanteras  yendo a refugiarse  hacia unas dunas. Senegal no puede caminar. Él no lo sabe, pero dentro de tres horas morirá. Le han detectado un cáncer de médula incurable que lo va  a dejar impedido de por vida. Todo ocurrió hace cinco días, su dueño que lo lleva en brazos lo encontró  al llegar del trabajo tirado en la cochera sin poder moverse. Fue trasladado al hospital veterinario San Bernardo de Moncofar, donde hasta ese momento  ha estado hospitalizado recibiendo las visitas de Ángel que bajaba todas las tardes en bicicleta para verlo. Hoy ha venido con su amigo J.M. Ambos están tristes, y les cae laguna lágrima mientras Senegal hace pequeños hoyos en las dunas con sus patas. El sol se está poniendo tras las montañas de Vall d´uixó. Está ya muy bajo. Deciden ir  donde se encuentran los hermanos de Senegal. Precisamente allí donde se pone el Sol, en Vall d´Uixó. Lo hacen para que se despida de ellos ya que lleva varios días en el hospital. A  Ángel no le va mejor la vida que a Senegal. A él le han abierto  un juicio penal del que es inocente. Una foto suya hecha hace 10 años molestó a una psicóloga. Casualmente presidenta de una asociación de animales con la que, también casualmente, Ángel colaboraba en ocasiones. Esta mujer molesta por la foto fue a la guardia civil. Estos le dijeron que conocían las manifestaciones políticas de Ángel. También estaban molestos, aunque por otras cosas. No comprendían bien lo de la foto, pero si que se sintiera molesta con Ángel. Así que pusieron la maquinaria a funcionar. Todo es un azar, un juicio o un cáncer medular. Pero eso es otra historia de la que ya hablaremos.

Senegal se queda en el maletero mientras el coche recorre el paseo marítimo de Moncofar. Balbucea Senegal como un niño pequeño hablando solo. Parece  como si no comprendiera lo que le pasa desde el miércoles. Llegan media hora después a la casa. Sus hermanos se acercan y le huelen. Senegal se deja oler totalmente quieto, luego juegan juntos. Senegal parece tranquilo en su viejo colchón. Queda una hora y media para el final de esta vida. Ángel y J.M. están sobrecogidos, no comprenden todavía como la indiferente crueldad del mundo  puede llegar a ser tierna. A las ocho y media bajan a Moncofar, "a la clínica San Bernardo". El viaje se hace largo, sobre todo por los balbuceos, esa especie de dialogo enigmático de Senegal . A las nueve y media todo ha terminado. Senegal muere en Brazos de Ángel.

II.

Los heraldos Negros de Senegal.

! qué puedo decirte, en este momento terrible que veo acercarse la muerte!

Hasta el aire y el sonido que me envuelven se ha vuelto de color negro y funesto.

Serán quizás...

que vengan cabalgando y graznando por el cielo los Heraldos Negros;

-!como aquellos del poema de César Vallejo!!; que empieza así:

" Hay golpes en la vida tan fuerte Yo no sé!"

Será Senegal que llegan acorralándote con la muerte.

Alma y pensamiento de todo lo que hemos vivido,

ahora me ahoga.

No sé decirte adiós, y no sé seguir adelante.

Serán tal vez los Heraldos Negros los que tendrán algún día que explicar,

por qué de la crueldad y el dolor en el mundo no paran de crecer.

Yo no lo sé.

" Hay golpes en la vida tan fuerte Yo no sé!"

como un delito de odio de Dios,

mandando la vida al infierno.

Momentos tan duros,

que nos hunden en los abismo más hondos que más hondos mares,

de los que ya nadie sale.

Incluso los hombres que mantienen  Fe y  Esperanza en los más terribles lugares.

Pierden su luz disputando la vida a los más duros golpes.

¿ cómo parar a los Heraldos Negros cuando nos llegan?

Si nosotros no somos frente a ellos.

mera hierba que pisotean sus caballos desbocados.

Y así quedamos en esta inmensa pradera -hechos añicos.

Horrorizados con la mente rota en el barro.

Mientras la guadaña pasa por nuestro lado,

teñida de Sangre y de Llanto.

Angelillo de Uixó.



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