Describirte, pequeña flor, es definir la belleza,
tus pétalos vistosos se expanden delante de mí.
¿Por cuál de tus rasgos me inclinare?
Tus ojos son bellos cristales color café,
son la cafeína que me despierta día tras día,
y me sacuden del letargo de suspiros,
que me provoca el pensar en ti,
los observo y digo:
¡Que diseño, que forma y que color!
Tu cabello es una selva virgen,
es un río inmaculado de aguas cristalinas,
ya sea recogido, alborotado o suelto:
que forma tiene al caer sobre tus hombros,
y como sale a jugar cuando sopla el viento.
Me muestras tu sonrisa:
es perfecta.
Cada diente reluce en su lugar,
¡Y que divino es el sonido de tu risa!
Tus labios son pliegues rosas
de alucinante proporción,
¡Vaya forma encantadora que toman en tu hablar!
Tus mejillas son como frutas exóticas,
que invitan a probar.
Tu nariz parece tallada en piedra,
por manos de gran habilidad.
Tu cuello es como el tronco de un roble,
firme e imbatible,
y en cuya sombra es fácil descansar.
Tus hombros son escalones tiernos,
que no fatigan al andar.
Me asombro al rosar tus manos de dedos finos,
y disfruto al espiar tus delicados pies.
Con cuanta gracia te mueves, linda flor, al caminar.
Las curvas de tu figura se han vuelto un deleite de observar,
ya sea cuando vienes o cuando te vas.
Al final llego a la misma conclusión:
¡Que hermosa eres, linda flor!
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Autor:
nidhogg (
Offline)
- Publicado: 17 de marzo de 2019 a las 11:40
- Categoría: Amor
- Lecturas: 30
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