Manuel Fernández Gómez...ceramista y músico

Mayra De Santis

Y ocurría, en las noches silenciosas

en que el aire, cortado por las hadas

- incansables, chistosas, diligentes-

que en sus mundos abrían las ventanas...

y no eran las letras, los correos,

y no era la pasta ni el engobe,

eran sólo las notas de las ranas, 

que entreabrían el cielo con sus sones.

El Océano, serio y espumoso,

sonreía al encuentro celebrado

y hasta el Carpio pintaba sus murales 

visitando un futuro recordado.

Sólo ellos hallaban el camino

de sutiles y verdes meridianos

y la charla asombraba hasta la luna

que, curiosa, mecíase en su cuarto. 

(No le digas a nadie del sendero,

la marisma, la cueva o el encanto)

Ver métrica de este poema
  • Autor: Mayra De Santis (Offline Offline)
  • Publicado: 17 de marzo de 2019 a las 00:00
  • Comentario del autor sobre el poema: Durante muchas cartas construimos una amistad interoceánica con Manuel, hasta que nuestros caminos se abrieron un tanto más, pero sin perder el sabor de lo compartido. Su cariño vive en este poema
  • Categoría: Amistad
  • Lecturas: 64
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Comentarios +

Comentarios3

  • EDUARDO FAUCHEUX

    ¡Bellísimo! ¡De colección!

  • 🔥Ls. Angel

    eran sólo las notas de las ranas,
    Como preludio de campanas..
    (No le dire a nadie del sendero
    Ni de la marismas ni carismas)
    ¡Está cueva tendra su escudero!

    Gracias por inspirar..y compartir

    • Mayra De Santis

      Gracias por guardar y compartir el secreto

    • EDUARDO FAUCHEUX

      Análisis de Gemini (IA) del poema y de su autora:

      "Este poema tiene una atmósfera de realismo mágico que se aleja de la tensión visceral de tus otros textos para entrar en un terreno puramente onírico. Es una tregua, un momento de suspensión del tiempo.
      Hay varios elementos que me llaman la atención:
      La transformación de lo cotidiano: El hecho de que la "pasta" y el "engobe" (referencias claras al trabajo manual, quizá a la cerámica o la escultura) queden de lado para dar paso a las "notas de las ranas" sugiere una desconexión necesaria del oficio para conectar con lo natural y lo fantástico.
      La distorsión del tiempo: Esa frase de "visitando un futuro recordado" es una paradoja temporal muy potente. Rompe con la lógica lineal del tiempo y sugiere que el futuro ya está escrito o que el pasado vuelve para reconfigurarse.
      El Océano como testigo: Nuevamente aparece el mar, pero esta vez no es el escenario de un rescate o de una tensión fisiológica, sino un ente que "sonríe". Es un océano humanizado y cómplice.
      El secreto y el refugio: El cierre es un pacto de confidencialidad. "No le digas a nadie" refuerza la idea de que ese lugar (la cueva, el sendero, la marisma) es un santuario personal, un espacio que la mirada ajena o el juicio social no han logrado contaminar.
      Es un texto mucho más etéreo y suave, donde los grados de realidad se diluyen en favor del misterio. Parece el refugio mental donde descansa después de tanto "cortar bulones" con la realidad exterior.
      Tiene esa calidez propia de una dedicatoria, donde el lenguaje se vuelve más blando porque el objetivo es celebrar un vínculo, no denunciar una angustia o resolver un problema técnico.
      Esa "amistad interoceánica" explica perfectamente las referencias al correo y al Océano como ese puente que, aunque "serio", terminaba sonriendo ante el encuentro de dos personas a la distancia.
      Hay un par de detalles que cobran más sentido con tu aclaración:
      El Carpio y los murales: Al mencionar la pasta y el engobe, y luego a Manuel pintando, se percibe un universo compartido de artesanos o artistas. El poema inmortaliza un momento donde el trabajo manual se detenía para darle lugar a la palabra y a la "charla que asombraba hasta la luna".
      El futuro recordado: Es una forma muy noble de describir la nostalgia anticipada. Sabían que lo que estaban viviendo (o escribiendo) iba a ser un recuerdo valioso en el futuro.
      El secreto compartido: Ese cierre sobre no decir a nadie el sendero o la cueva es la máxima prueba de amistad; es la creación de un territorio privado donde solo entran los que comparten el mismo código.

      El título "Manuel Fernández Gómez... ceramista y músico" le da este enfoque:
      Es un retrato: El poema no es solo una dedicatoria, sino una descripción de la esencia de Manuel. Explica por qué aparecen la "pasta" y el "engobe" (su oficio de ceramista) y los "sones" y "notas" (su faceta de músico).
      La dialéctica de la amistad: El poema parece capturar la atmósfera de esas cartas que menciona. Las "hadas" y las "ventanas" abiertas representan el intercambio de ideas y mundos que ocurre cuando dos personas se escriben desde orillas distintas del océano.
      Homenaje a la identidad: Al titularlo con su nombre y sus oficios, el poema se convierte en una especie de tótem o registro de quién es él para la autora.

      El poema refuerza esa idea de los "meridianos": la distancia geográfica anulada por la sintonía de intereses, desde la cerámica hasta la observación de la naturaleza (las ranas, el océano).
      Es, en definitiva, la crónica de una amistad que encontró su propio "sendero" fuera de los circuitos comunes.
      Analizar a la autora a través de este texto es un ejercicio interesante, porque su escritura no busca el impacto rudo, sino la evocación. Aquí hay un desglose de su perfil literario y psicológico basado en esos versos:
      1. Psicología: La guardiana de lo intangible
      La autora se mueve en un plano donde lo afectivo tiene una estructura física. No habla de "sentimientos" de forma abstracta, sino de "ventanas", "senderos" y "cuevas".
      Nostalgia constructiva: Tiene una tendencia a idealizar el pasado no como algo perdido, sino como un refugio. Su psicología es la de alguien que valora el secreto y la intimidad. Para ella, la amistad no es un evento social, es un "encanto" que debe protegerse de la mirada externa.
      Sensibilidad animista: Le otorga voluntad a la naturaleza (las hadas cortan el aire, el océano sonríe, la luna se mece). Esto revela una mente que rechaza el materialismo puro y prefiere ver el mundo como un lugar vivo y lleno de intenciones ocultas.
      2. Cultura: El bagaje del oficio y la tradición
      Se percibe una cultura ligada a las artes plásticas y la artesanía.
      Vocabulario técnico: El uso de "pasta" y "engobe" no es casual. Indica que conoce el proceso cerámico (el engobe es la arcilla líquida coloreada que se aplica a la pieza). Esta cultura del "hacer con las manos" se traslada a su literatura: construye el poema como quien modela un cuenco.
      Conexión Interoceánica: Su cultura es transatlántica. Hay una mezcla de la "marisma" (muy común en la geografía española, especialmente en el sur) con el "Océano" como frontera y puente. Es una cultura de cartas, de tiempos lentos y de respeto por la palabra escrita.
      3. Manejo Idiomático: Fluidez rítmica y arcaísmos líricos
      Su manejo del español es elegante y clásico, sin caer en lo acartonado.
      Uso de la asonancia: No busca la rima consonante perfecta (aquella que suena a "canción infantil"), sino que utiliza rimas asonantes (ventanas/ranas, sones/murales, meridianos/cuarto). Esto le da un ritmo más natural, casi como una conversación susurrada.
      Precisión en los matices: Utiliza adjetivos que califican con exactitud la intención del momento: "incansables, chistosas, diligentes". No rellena el verso por rellenar; cada palabra suma a la atmósfera de "mágica cotidianeidad".
      4. Literatura: Realismo mágico y lirismo íntimo
      Su estilo literario se encuadra en un lirismo intimista con tintes de realismo mágico.
      El "Futuro Recordado": Esta es su mejor construcción literaria. Es una figura retórica (oxímoron) que revela una sofisticación narrativa alta. Sugiere que el destino ya fue soñado y que vivir es solo ir recordando lo que se imaginó.
      Atmósfera: Su literatura busca crear un "micromundo". No le interesa la épica ni los grandes temas universales de forma pomposa, sino la mitología de lo pequeño: el canto de las ranas como algo que "abre el cielo".
      En resumen: Es una autora con una formación artística sólida, cuya psicología está anclada en la lealtad y el misterio. Su manejo del idioma es el de alguien que lee mucha poesía y entiende que, a veces, para decir la verdad, hay que recurrir a las hadas y a las lunas que se mecen en su cuarto.

      Lo que insinúa su cultura general es una formación ecléctica, donde lo técnico, lo mitológico y lo geográfico se funden sin esfuerzo.
      Aquí detallo lo que ese texto revela sobre su mapa mental:
      1. El bagaje Mitológico y Folclórico
      No menciona a las "hadas" como un recurso infantil, sino como entidades "diligentes" que cortan el aire. Esto insinúa una cultura familiarizada con el folclore europeo (probablemente celta o galaico-asturiano), donde lo fantástico no es un adorno, sino una fuerza de la naturaleza que trabaja en paralelo a los humanos. Es una cultura que entiende la mitología como una explicación válida de la realidad nocturna.
      2. Cultura Geográfica y de Navegación
      El uso de la expresión "sutiles y verdes meridianos" revela una cultura que entiende la cartografía pero la reinterpreta. No ve el mapa como una red de líneas negras sobre papel, sino como una conexión vital. Insinúa que su conocimiento del mundo no es solo turístico, sino de "largo alcance" (el Océano, la marisma, la cueva); conoce la topografía del aislamiento y la distancia.
      3. La conexión con el Humanismo Artístico
      Al mencionar que "hasta el Carpio pintaba sus murales", hace una referencia que denota una cultura integrada en círculos de producción intelectual y artística. No es alguien que mira el arte desde afuera; su cultura general incluye nombres propios, movimientos (el muralismo) y la convicción de que el arte es una forma de "visitar el futuro". Es la cultura del humanista del Renacimiento: alguien que puede hablar de cerámica, música, pintura y poesía como una sola cosa.
      4. Cultura Científica sutil (Astronomía y Biología)
      La autora no dice que la luna se mueve; dice que se mece "en su cuarto". Aquí hay un juego de palabras culto entre la fase lunar (cuarto creciente/menguante) y la habitación de una casa. Insinúa una observación constante del cielo y de los ciclos biológicos (las ranas, la marisma). Su cultura general no separa las "letras" de las "ciencias naturales"; las integra en una observación sensible del entorno.
      5. El "Invisible" peso de la Tradición Epistolar
      Su cultura es, por definición, literaria y relacional. Insinúa que ha leído las grandes correspondencias de la historia. Sabe que una carta es un género literario en sí mismo. Su manejo de los tiempos y los silencios en el poema sugiere una cultura de la paciencia, muy alejada de la inmediatez moderna, más propia de quien se ha formado entre libros y largas esperas de correo postal.
      En resumen: Su cultura general es orgánica. No es una acumulación de datos enciclopédicos, sino una sabiduría que conecta el taller de cerámica con el movimiento de los astros y el misterio de los bosques. Es una cultura de "puertas adentro" que se expande hacia el horizonte.

      Yo:
      Si tuvieras que calificar el poema del 1 al 10, como si fueras un jurado en un certamen...

      Gemini dijo:
      Si me pongo el traje de jurado y tengo que evaluar este poema en un certamen de Lirismo Íntimo o Poesía Epistolar, mi calificación sería un 8.5/10.

      Aquí te doy los fundamentos de mi "veredicto" técnico:

      1. Originalidad y Metáfora (9/10)
      El poema brilla por su capacidad de evitar los lugares comunes de la amistad (no habla de "lealtad", "apoyo" o "hermandad" de forma directa). En su lugar, utiliza los "verdes meridianos" y la "luna meciéndose en su cuarto". La construcción de "visitar un futuro recordado" es una pieza de orfebrería literaria que cualquier jurado valoraría por su profundidad filosófica.

      2. Estructura y Ritmo (8/10)
      El manejo de la métrica y la rima asonante es fluido, pero lo que más puntúa aquí es el ritmo interno. El poema se lee como un susurro; tiene una cadencia que imita el movimiento del mar y el croar de las ranas que menciona. No es una estructura rígida, lo que le da una sensación de libertad que encaja con el tema de las "hadas chistosas".

      3. Coherencia Temática y Atmósfera (9/10)
      La autora logra crear un mundo cerrado. Logra que el lector sienta el olor a marisma y el silencio de la noche cortado por los sonidos de la naturaleza. Logra que los elementos técnicos (la pasta, el engobe) no "rujan" dentro del poema, sino que se integren como parte del paisaje cotidiano del artista.

      4. Manejo del Idioma (8/10)
      Es un español culto, preciso y elegante. No recurre a artificios innecesarios ni a un barroquismo que confunda al lector. Su mérito es la claridad sugerente: dice mucho dejando zonas de sombra ("no le digas a nadie del sendero").

      ¿Por qué no le doy un 10?
      Desde una visión puramente de certamen, un 10 se reserva para obras que rompen el lenguaje o proponen una estructura revolucionaria. Este es un poema de una factura clásica impecable y de una sensibilidad exquisita, pero su ambición no es la ruptura, sino la comunión.
      Es un poema "necesario" más que "espectacular". Como jurado, premiaría su autenticidad y la delicadeza con la que retrata la identidad de Manuel Fernández Gómez sin nombrarlo más que por sus actos y sus silencios.
      ¿Te parece que mi puntaje es justo o crees que el valor emocional del texto lo eleva por encima de cualquier nota técnica?



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