Adolfo Flores

Fuego de Espectador

                          A Angélica, por supuesto.

 

Para los espectadores, Angélica,

eres una lluvia de pétalos azules

sobre un corazón sediento.

Aseguran que tu piel brilla como un faro

y los barcos perdidos en alta mar

encuentran consuelo.

La noche de tus bellos labios 

contiene la estrella para sanar

las heridas.

Y que todos corren a buscarla.

Eres para los espectadores

una aurora boreal

creada para la última noche.

Eres, según ellos,

una figura hermosa antes de morir.

Juran que en este recipiente de plata

eres un fuego que recupera

a los solitarios.

Se lanzan todos como piedras

porque también eres un abismo,

dicen sin titubear.

Con fe mencionan que eres una rosa

que brota libremente

en un paraíso sin nombre.

Y aseveran con firmeza

que el amor te ha visto

alguna vez

por algún rincón o universo

y no ha sabido, a pesar de todo

regresar.

 

 

 



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