Enrique Obregon

Lucidez insuficiente



 

En función de este tenue desvarío

se oculta inerme tras la mirada

la razón por el asalto arrumada.

Inopinada fortuna, loable brío.

Escapa del tiempo aquella sonrisa,

el quimérico influjo y el complejo

que fue dejándose en el espejo

el reflejo de esta triste premisa.

 

Ahogado por el eco que deja la huida,

que traza el alba y precipita la vida

serpea el alivio en la virtud perdida.



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