Armando

Espejo


Quería verme desnudo y sin máscaras,
ser transparente y ver mis debilidades,
era el momento de reconocerme y de aprenderme,
tenía que ser fuerte, no estaba preparado,
el espejo me gritó y me dejó sin palabras.

Unos gritos ensordecedores surgieron del espejo,
se estrellaron en mi rostro y atacaron mi piel,
me di cuenta que era el momento de renacer, de volver a ser,
el momento esperado para crecer el espíritu y tener fe.

Era mi semblante algo extraño y huraño,
no estaba mal, pero tampoco era lo mejor que me había percibido de mí mismo,
quería ver el brillo de mis ojos,
pero por más que buscaba no lo encontraba,
dónde estaba ese ser amado?, ese ser deseado,
ese ser integro, ese ser admirado.

Desde el fondo de mi pecho, me imagino yo del alma,
reconocí que estaba vivo, y el dolor lo afirmaba,
vivo, aún vivo, aún con esperanza, con un poco de confianza,
vivo para brillar de nuevo, vivo para vivir de verdad,
vivo para creer y hacer, vivo para cada día renacer.

Desde ese día es el espejo mi mejor amigo,
el me aconseja y me dice las verdades dolorosas,
es el espejo el más sincero, no esconde secretos,
es el espejo un real reflejo, es el espejo que me dice: sigues vivo.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.