“¡Salve, MUJER!”
El término de mujer
Los machos han denostado.
Mujer, el ser, más amado,
Del hombre peor tratado:
Botín siempre fue de guerra.
En la evolución humana
Siempre la mujer ha sido
Del hombre esclava y objeto,
Salvo vates elegidos,
Que el poder saben secreto.
La naturaleza entera
Centrada está en la mujer.
El delito cometido:
Haber nacido mujer
Sin permitirle escoger.
El gran Supremo Escultor
Talló cuerpo tan perfecto
Que ningún otro escultor
Esculpió algo tan selecto.
Mujer, en la creación,
Alcanza la perfección.
Sin humana servidumbre,
Dentro de una vitrina,
Sería de admiración
Durante toda una vida.
El sol, el aire y la luna,
Todos celan su hermosura,
Belleza y tanta ternura.
El fuego se queda corto
Para fraguar su textura.
De creación obra plena,
Hasta el mismo Dios “voyeur”
Bula de mujer demanda
Para ganar su taller
Y a su hijo poder nacer.
El mismo Dios de cristianos
Venia a la mujer pidió
Para dar vida al Hermano
Que a todo humano salvó.
De una mujer la ternura
Al vil hombre hace nacer,
Con rasgadura en el parto
Del cuerpo de la mujer,
Sufriendo dolor y espanto
Con generosa bravura.
Desde la cuna hasta el féretro
Encuentra el hombre asidero
En la mujer epicentro,
De la vida, su sendero.
La mirada de mujer
Hace el sentido perder,
Y al hombre caer rendido
Aunque bravo y aguerrido.
El hombre con su vileza
Esclaviza a la mujer,
Y utilizando la fuerza
La somete a su poder.
En el hombre la mujer
Amor y cariño busca,
Y el hombre con su poder
Sólo sexo y pasión busca.
La mujer tiene el poder
Y el hombre el obedecer,
Si quiere favor tener
De un momento de placer.
El hombre a toda mujer
Utiliza en su placer,
Y después de utilizar
La olvida ya de tener.
La quiere sensual objeto,
La busca señora luego,
Despreciando todo aquello
Que anhela con tanto celo.
Ante una tierna mirada
De mujer enamorada,
El hombre fuerte y feroz
Le tiembla su propia voz.
La mujer es tierra fértil,
El hombre gran sembrador,
Los dos unidos en uno
Prosiguen la creación.
De aquella mujer que fue
Tan brava y tan insolente,
La maternidad convierte
En la madre diligente.
De la mujer la premura,
Lo más digno es su dulzura
Al dar pecho a su criatura
Con amor y con ternura.
Hombres duros y arrogantes,
Todos son unos serviles
Para conseguir favores
De la mujer más decente.
El poder de la mujer
Sobre el hombre siempre ha estado,
Reducido y humillado,
El orgullo ha de perder.
La mujer ha dominado
A papados y obispados,
A reyes en sus reinados,
Y a soldados entorchados:
A todos siempre ha burlado.
Al ejercer de mujer,
Cae en embrujo de amor
Que escapa de su poder.
Y el hombre más burlador
Abusa de su pudor.
Es igual en lo social
Y en el campo laboral.
En el orden natural
La mujer no tiene igual.
El hombre con su poder
Es la máquina perfecta,
La mujer con su ternura,
Forma la suya completa.
El fuerte y fiero guerrero,
Hasta el más vil y cobarde,
Al final de su sendero
En el último suspiro
Invoca siempre a su madre.
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Autor:
esteal38 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de marzo de 2019 a las 07:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16

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