Patricia A. L.

OTOÑO, en respuesta y "a tu manera", Dani...



 

 

Cómo explicarte hijita
que he olvidado 
la plegaria y la magia mística

y la amistad 
de los soles y las lunas.

desde aquel día casi ya perdido en
el Tiempo,
en que partiste 
silenciosa.

Sí,
llega el Otoño,
y mis versos sombríos y
desmayados,
que diariamente,
confortabas…

Pero no estás, 

aunque sé
que no te he perdido,

que tus versos de tristeza 
por la áspera espera
que escondiste entre miedos, 
amarguras y silencios,

(y que tus amores 
me han legado)

son letras eternas, milagrosas..
que releo entre sonrisas y  frías lágrimas…

guardo tus fotos y poemas
y el Secreto Nombre
de tu Belleza

de tu  Pureza de capullo
de fruto maduro,

por Siempre y para Siempre.

Incesante Tiempo,
Espacio Indiferente,

(no van a doblegarme)

Te soñaré hijita,
dulce abrigo entre soledades,

entre insomnios, lunas, 
y marfiles níveos 
de pureza.

hasta encontrarte 
en alguna estrella,
y en el pequeño jardín florido
que ansiabas.

Y nos abrazaremos
como madre e hija,
entre los más puros besos y caricias,

tal como nos prometimos
en un alejado día…

Sólo creo y pienso,
que el amargo sabor de este Presente
y nuevo Otoño sin vos,

es una molécula insignificante

en  mi  Memoria y  en el vasto
Olvido.

Conociste la Nostalgia de mi alma.

Conociste mis antojos, tristezas
y poesía.

Decime, ángel mío:

Sabés , ahora que eres la poetisa 
más hermosa y destacada de los Cielos,

cultivar el Manto Antiguo del
Olvido?

(Yo , a mi años, no lo he aprendido).

Si, Dani, ya llega mi añorado Otoño…
Y seguís Presente..

 seguirás viviendo  eterna 
en la isla perdida
en el que habita
mi  irreverente  Destino y 
permanente Vacío

entre las cenizas 
de mis desgajados leños,
que se apagan.

Siempre estarás presente, Dani
en mi Alma y Corazón,

en un inalterable Pacto
con el Más Allá,

entre los aromas terrestres,
que percibo,

y en mi mirada 
que por la noches 
te busca melancólica e inquieta
y algo desolada…

He aprendido, de vos.

Y así será, Dani, 
te recordaré entre mis versos sangrantes,

(aunque recuerdo que 
no podías soportarlos)

en  hermético silencio estoico
y sólo escondidos versos.

En silencio estoico, hijita,

Entre los sones y cadencias
de la música
que me sana.

En silencio estoico,
(como me enseñaste)

con mis ojos aún húmedos,

y sin  fútiles palabras.

 

(tu mami sustituta, que no pudo abrazarte,

Patricia)

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.