Alejandro Schleyer

Para que un día llegue

Sembremos sueños, doncella,
para un día cosecharlos.
Sembremos anhelo, nardo
cual vara de san José
fragrante florece un mes
para perfumarte, bella.
Sembremos para gozarnos.

Abre tu mano y recibe
las semillas del futuro
y que haya vida, no muros.
Y con paciencia esparzamos
y, sin prudencia, los “te amo”
recémonos cuando mire
tu piel con amor maduro.

¡Ay, amada mía, aurora
del cielo boreal querido!
Que avance el tiempo; lo pido.
¡Ojalá pronto florezca
nuestra alegría y que crezca!
¡Ojalá ya llegue la hora
de los sueños verdecidos!



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