Carlos Leyva

HOJAS

En el día tu levedad de nube

vaga por mis cambiantes ojos.

El sol que te mira apenas

pasajera por las calles húmedas

se pierde de celo desesperado.

 

Anochece.

En los corazones que esperan

hay algo más de ti, en tu imagen 

de soñada luna;

y el cielo y el paisaje

que tapizan el invierno

dejaron en tu rostro 

la última hoja que el viento

jamás desprendió.

Vive atada a ti

y su color es como 

la miel del beso.

 

También, compañera

hallo dentro tuyo

una voz como no todas

y entre las mujeres 

que existen y dan

tierno homenaje al viento

pronunciando versos

y canción eterna,

haces brotar 

de tu imagen las nubes

con que arrastro

mis sueños solitarios.

 

¿Qué sentirás tú?

pequeño haz de luz 

que tu cuerpo

es todo arte

encendido

de pasión ávida

y sereno llanto

y estas manos 

que rozan 

despiadadas

la suavidad

de tus hojas.

 

Bebo de ti

arcoíris de néctar

bajo el firmamento

de metal fundido.

Y tú,

recostada junto al fango

donde nació el hombre,

que observa e imita

tu espalda de óleo

sobre el lienzo

del atardecer,

descubierta. 



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