Ludvaldo

LA BLANDA MANO QUE ME OPRIME EL PECHO (soneto)

La blanda mano que me oprime el pecho

con vil crueldad de sierpe venenosa

sin pausa va empujándome a la fosa

en que hallarán mis restos santo lecho.  

 

El de Celeste por demonios hecho

debió de ser, puesto que en él reposa

una diablesa que maldad rebosa

y que me tiene de dolor deshecho.  

 

Ni con un gesto mi tormento aplaca

y cada día sin piedad me ataca

aunque una tregua sin cesar le pido.  

 

Empero mi razón también le achaca

mi mal a mi locura, que destaca

entre los morbos que causó Cupido.  

 

Osvaldo de Luis

Comentarios1

  • sinmi

    Es una belleza de soneto. Felicitaciones, eres todo un maestro en el arte de escribir. Saludos poéticos.

    • Ludvaldo

      Muchísimas gracias, sinmi. Poéticos y cordiales saludos.



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