Tendré que admitir,
desatando mis nudos,
careciendo de titubeo,
a tu mirada clavada
en mi pupila expectante,
que, cuando te mueves así,
cuando sonríes así,
cuando me dejas tocarte
cada vez que te levantas la piel,
y permites a tu pelo viajar
seduciendo a la gravedad,
no hay nada más.
Eres mi guarida,
tras una persecución,
el lugar sin color negro,
caluroso,
la cobija en la tormenta de hielo.
Eres mi planeta favorito,
de este universo rojo.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.