Gildardo Torres

Nocturno recelo

Castigos que la noche me reclama
con pérfidos e intrusos paladines
que matan con palabras los confines
de aquesta que se llama ser mi dama

Regálame los versos de mi arma
que atacan caballeros siempre ruines,
atacan donde mires o camines
o escuches mis halagos con el alma

Y si es que no soy yo el mejor poeta
de aquesta amarga noche barahúnda
segura entonces guarda tus perfumes

Pues este corazón analfabeta
habrá entonces perdido a quien confunda
poemas con aquello que presumes

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