Nadia ALMAZÁN - OFICIAL

Icniuhtli, te llevo en el corazón.

Te conocí en el bello rocío de un inicio de primavera.
Eras tierra mojada, eras visnaga, eras coyote.
Fuiste la brisa que coincidió una mañana de febrero.
Yo, con un vientre asoleado y efímero.
Tú. Ser natural y creciente.

Zacatecas, tus raíces y nos encontramos en el monte.
El ojo de agua nos hizo reír, y tu cabeza fue la brújula
que te llevó a mi ciudad de origen.
Mi casa del árbol te encontró en mis ojos y la colifata,
fue la comunicación de unos locos. Nosotros.

Hoy te recordé porque te conocí y estremecí.
En un extraño momento de diversión y beso.
Circunstancial de risas y versos, que no pedí.
Pero agradecí.

Fuiste mañana y noche.
El nahual cenozontle con guitarra y canto.
Con un contacto pequeño, efímero.
Apareciste y me converiste en chulel.
Fuimos efímeros. Y ambos nos marchamos.

Persistes en la lluvia y sonríes en el sol.
Sigues siempre con aquella danza de garganta.
Nómada de corazón en corazón.
Eres fuego y ceniza.
Eres mezquite, nopal y agua pura.

"Okichtli" de "ueyaltepetl",
tengo la dicha de llamarte "Icniuhtli"
"Tlasohkamati" por el encuentro.
Te saludo desde mi flor interna,
y te abrazo desde mi ser.



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