Laura Ontiveros Plaza

Domingo

Se quiebra la tarde,

se cae la hoja del tallo,

se calla el aire,

y el humo se pierde.

Se arruga más un corazón.

 

Se enmudece un -te amo-,

queriendo atravesar el pecho,

se apagan las ganas,

que buscan rasguñar

la pintura de tu techo.

 

Se bordan mentira tras mentira,

y se asoman las dudas cada domingo,

la pregunta se tiende en el espacio,

esperando ser respondida,

y una boca mira hacia donde estás,

anhelando ser reclamada.



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