Ivón Arce García

TAN SOLO UN DÍA



Viaje de tarde, de noche y de día

En autobús, coches, en metros

Viaje distancias por múltiples labores

Salía de casa para cumplir mis compromisos

Dejaba en casa el hogar que me esperaba

Aseada la cuna donde balbucea mi niño

Apagada la antorcha para evitar un incidente.

 

Salía esa tarde a cumplir con mis deberes

Aun eran temprano el sol no se escondía,

Jugueteaba con las sombras de los árboles

Para no broncear mis empeines descubiertos

Sujetaba sobre mi brazo una bolsa pequeña

Donde guardaba unas pocas monedas

Tal vez las suficientes para volver a casa.

 

Esa tarde al doblar por una esquina

Ví un coche aproximarse, en la acera de enfrente

Iba caminando una bella jovencita distraída

Traía un teléfono que iba jugueteando

Cuando ellos, la introdujeron al auto,

Grite por un momento, nadie oía

Sentí coraje, rabia y miedo.

 

Logre ver sus cabellos en el aire galopando

Entre los cristales polarizados de ese auto

No estaba lejos de mi mirada

Por sus ropas era una joven muy sencilla

Como salvarla de los infernales de este rumbo

No iba protegida de sus ángeles

 

Camine una distancia no muy lejos

Apresure mis pasos, mi corazón latía muy rápido

Alce mis ojos, como mirando al cielo

Entre al metro, sintiendo que todos me miraban

Acaso todos caminaban como dormidos

Al entrar a uno de los vagones

Otra joven distraída en su teléfono,

 fue un instante

Solo un instante, sentí nauseas…

El metro se detuvo en las vías

Alguien debió avisar que algo estaba pasando

Fue sólo un instante

Cuando de pronto las miradas pasmadas

Y vacías veían a esa joven desplomarse

Ya nada podía hacerse

el metro debía llegar a su destino

Pero esa joven jamás llegaría al suyo

Todas estamos expuestas.

 

Es la realidad de un México empobrecido

Donde la inhumanidad sigue creciendo,

¡Nos tenemos una y otra!

Hay personas que te roban la vida

en un segundo, en un instante,

Tenemos que ayudarnos

¡No miremos los teléfonos en las calles!

¡No cerremos los ojos ante el mundo!

No sabemos quién pueda traicionarte

Esto sucedió en un día

¡Mujer, yo te creo!

Pero tienes mucho ahora que cuidarte

No distraigas tu mirada en otras cosas

¡Ten mirada de águila!  lleva contigo

Un ejército blanco de ángeles

Que cubran tu espalda y tu camino

Con una gran fuerza

con coraje que ese coraje

te sirva de estandarte.

Comentarios1

  • Samantha Sanz

    Triste realidad, en un instante, por una distracción que hoy en día se da muy a menudo con los teléfonos celulares, lo que puede ocurrir.
    Mirada de águila y la mano de nuestro buen Dios para estar protegidas de la maldad del hombre.

    Recibe un cordial saludo.
    Sami.

    • Ivón Arce García

      Así es hermosa Samantha, salir desde nuestro hogar con la armadura del creador, y nuestra obligación en cuidarnos, un saludo a la distancia.



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.