Lucy Quaglia

A Valeria

Pasaste una tarde

Que llegaste cansada

Volando de lejos

Cruzándote el mapa

Con tanta inocencia

En tus años nuevos,

Con la madurez 

De una vida atada

A la tradición

De familia altiva

Entre las casonas

Que hay en Gorostiaga.

Llegaste una tarde

Bajita, mimosa,

Juguetona, seria,

Abierta, cerrada,

Tu radio, su música,

Canto de nostalgias,

Con tu novio 

En la cabeza,

Tus estudios

En la etapa

De completar

Las materias

Y tus ansias 

De muchacha

Que baila estudiando,

Que juega y trabaja.

Llegaste unos días

En pleno verano

Y desparramaste

En dos pinceladas

Personalidad

Que siente y palpita

Con la melodía 

En ojos castaños

De miradas suaves,

Las incongruencias

De chica que es grande

Pero aún es chica

Que quiere y no quiere,

Sale pero vuelve,

Cantando a la vida

En contradicciones

De tiempo y distancia.

Pasaste unos días

Junto con nosotros

Y nos arreglamos

De llevarte al río,

Al lago, al teatro,

Al puerto, al crucero,

Al baseball, al camping,

Sobre la canoa

Silenciosa y fuerte

Que cortaba el agua

Pasando las piedras,

Los pinos, los osos,

El camión, el ciervo,

La calle asfaltada

Que se volvió tierra,

El cielo y el sol,

Árboles talados

Con polvo en la cara

Cerca Montreal,

La ciudad amarga.

Nos quedó después

Un vago recuerdo

De la niña pulcra,

Fina y delicada

Que enseñó a mis hijos

A ayudar en casa.

Nos quedó el anhelo,

Frescura y nostalgia,

De Valeria llena

De amor y esperanza,

Simple y complicada,

Amable y sonriente,

Festejando siempre

Su amistad lejana.

Un feliz enlace

Desean los Quaglia

Desde el Canadá

De las playas heladas. 



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