J.R.Infante

Cuando la luz no entre



Cuando la luz no entre

por mi ventana

y los visillos yertos sean

pétreas imágenes, gritaré.

Y no oiré el lamento de los muebles

y no llorarán las lámparas del techo.

Mi cama, pradera inhóspita de renos,

dormirá conmigo cada atardecer,

pediré iluminar la estancia

pero no hallaré el aroma

ni aquellos labios esparcidos

como mariposas inquietas

restregadas por las paredes.

El silbido del tiempo queriendo

penetrar

por la cristalera. Mis palabras.

Sacaré los zapatos al balcón

y los retiraré el cinco de enero.

Soy el cadáver de mi mismo

la radiografía velada por

una enfermedad inexistente.

Calló el chamarí que cantaba

en el óleo de mi cabecera

y hasta se rompió aquel retrato

harto de soportar el mismo marco.

Papel de fumar que transpira

pasiones de otra celdilla,

noches de insomnio. Lágrimas

secas que calan mi piel.

Sinfonía inacabada.

Tiembla mi brazo al cerrar

la carcomida puerta.



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